Como muchos aficionados al Akhal-Teké, Laurence descubrió hojeando las guias de caballos, que el Akhal-Teké era la raza ideal. Con el paso de los años fue desarrollando un gusto por las largas distancias, recorriendo en 2001 una distancia de 3.300 km por el sureste africano. Poco tiempo después conoció al caballo Abdoula-Khan del cual quedó prendada y convirtiéndose en la primera pieza de su yeguada de Akhal-Tekés. Involucrándose en la cultura de este caballo y de sus gentes, surgió la idea de realizar un viaje hípico desde Ashgabat, capital del Turkmenistán, a Paris. Visitó varias veces Turkmenistán, pero debido al aislamiento político en que actualmente vive este país, empezó a aceptar que tal proyecto no fraguaría y sus miras se desviaron hacia las familias turcmenas afincadas con sus caballos desde hace 90 años en el norte de Iran, exiliados en su día por su disidencia con el régimen soviético.

 

Almila

Visitando la fiesta del caballo en Isfahán, conoció a la potra Almila, que con sus 3 años de edad no solo conquistó el corazón de Laurence, sino también a los jueces del concurso morfológico y a su nuevo propietario Sr. Reisi. Esta yegua había sido criada en el clan Turkmeno Yazdani, apegado a sus antiguas tradiciones de cría caballar, motivo por el cual la yegua apareció cubierta en una serie de capas de mantas de fieltro y cuero.

 

Si bien el padre de Almila es un Akhal-Teké “puro” inscrito en el studbook del MAAK en Moscú, los Yadzani siguen una costumbre de alternar cruces con Yomud, también caballo turkmeno, éste de la tribu Yomud, siendo el Akhal-Teké el caballo turkmeno de la tribu Teké.

El nuevo propietario amablemente cedió su recién adquirida yegua para la ruta de Isfahan a Paris, proyecto que se realizó dos años mas tarde.

 

El proyecto

La idea fue concebida como un mensaje de paz y entendimiento entre los pueblos, reviviendo una importante ruta migratoria de otros tiempos desde Asia Central y Oriente Próximo hacia Europa. De hecho, el caballo Akhal-Teké es un símbolo de la paz en su país de origen, Turkmenistán.

El viaje se basó en el precedente de Dimitri Nicolaïevich Pechkov, cuyo viaje le llevó de Blagovechtchensk a San Petersburgo en 1889, a lo largo de 193 días, con una media de 45,8 km/ día (57,4 km/día efectivos), sin caballo de apoyo, pero en una época en que aún existía una infraestructura de posadas donde alojar caballo y jinete, y donde no había fronteras.

 

Laurence y Almila viajaron con un vehículo de apoyo, realizando una media de 39,65 km/dia (46,5 km/día efectivos).

 

El viaje por Irán, Turquía, Grecia, Italia, Francia

 

Laurence llegó a Isfahan a finales de marzo, satisfecha de encontrar a la yegua Almila dispuesta, con un paso de 6,5 km/h y un trote de 16-17 km/h. Siguió con los preparativos, un buen herraje y arrancó el viaje el 02.04.2009, pasando primero por las zonas industriales y autopistas de los extrarradios de Isfahan, encaminándose hacia su primer destino, a solo 30 km., una yeguada de caballos de carreras. El plan consistía en realizar etapas cortas al principio, y según la yegua se fortalecía, aumentar las distancias.

 

El trayecto discurre por magníficos paisajes iraníes, alguna lluvia intempestiva seguida de vientos helados del este y pequeños reportajes enviados regularmente a su blog http://amazonedelapaix.blog4ever.com, siempre con la preocupación por el paso de frontera hacia Turquía, que seguía sin resolverse.

 

 

Tras los primeros 500 km, el ritmo aumentó a 45 km por día, puesto que tanto caballo como amazonas fueron poniéndose en forma. Laurence aprovecha las jornadas de descanso para vacunar Almila y ocuparse de las gestiones de visado y de las formalidades aduaneras tanto para el vehículo de apoyo como para la yegua. Estas son arduas. Tras una semana perdida, por fin pueden seguir viaje hacia Turquía, atravesando el Kurdistán iraní, con un pueblo sumamente hospitalario que habita entre paisajes impresionantes. La primavera hace su aparición en un colorido de flores y ropajes.

 

 

El buen tiempo, la simpatía de la gente y el buen humor siguen por las montañas del Azerbaiyan iraní, hasta llegar a la frontera con Turquía, donde el paso les cuesta un día entero (15.05.09) a pesar de la documentación aportada. En su primera etapa turca, Almila es atacada de noche por algún desalmado, que la deja una profunda herida, afortunadamente solo muscular. Si bien Almila puede seguir viaje, Laurence prefiere no pasar de los 40 km por día. El paso por el Kurdistán Turco tampoco resulta agradable, debido a la presencia de tropas por todas partes. Los maravillosos paisajes no atemperan la sensación de estar en un país en guerra, y Laurence no desea más que llegar a tierras más acogedoras.

 

Almila cicatriza bien y desde el 2 de junio, el kilometraje sube a 45 km /día. Tras 2000 km. de camino, la situación empeora por un mal herraje unos 200 km antes de Ankara, hasta que finalmente se consigue asistencia veterinaria y un buen herrador, tras el que vendrá un nuevo descanso.

 

El viaje continua por Estambul, recorriendo la costa del Mar de Mármara, más montañas y descubrimiento de la costa turca del Mar Egeo. Nueva frontera. Laurence sueña con volver a viajar por Mongolia, sin tener que pasar frontera alguna.

  

El 16 de julio llegan a Grecia sin problemas, pero con un calor que va en aumento. Las rutas superan los 60 km/día y el termómetro llega a los 40ºC, por lo que la siesta se impone. Lo bueno es que las acogidas vuelven a ser calurosas, la gente es encantadora, y las rutas absolutamente impactantes, especialmente los caminos de montaña. Contratiempo con el coche de apoyo, solucionado como siempre con la amable ayuda de unos lugareños.

 

A primeros de agosto, en barco a Marina Franca, Italia. Los bellos paisajes discurren por demasiadas carreteras asfaltadas, pero Almila trota por ellas como una reina.

 

Los ánimos se encendieron al llegar a Francia y acercarse a la meta oficial de Fontainebleau, y seguidamente el 12 de septiembre a su hogar en La Bretaña. Pasto para Almila hasta su retorno a Iran para la feria del caballo de Isfahan, donde todo empezó...

 

 

 

 

 

 

           

info@akhalteke.es