De caballo de asalto a las pistas de deporte, pasando por la matanza de la salchicha

 

 A finales de los años 40 se fundó la primera yeguada de ajal-tekés fuera de Turkmenistán:  varias yeguas y dos sementales fueron enviados al sur de Kazajstán, cerca de la ciudad de  Lugovoi, en la provincia de Dshambul (hoy Taraz). Así nacería la mítica yeguada de Lugovskoi,  cuna de excelentes ajal tekés de deporte, especialmente doma y salto.

 

 Y ya en los años 50, el famoso criador ruso Vladimir Shamborant llevó 53 ajal tekés al sur del  Caúcaso. Así nacería el ajal teké ruso, que es el más conocido hoy día, con productos tan  famosos como Yulduz, Gundogar, Guneshli, Guldshaján y Adat.

 

 La otra cara de la moneda de esta expansión geográfica vino en 1959, cuando Krushev  introdujo un plan de mecanización combinado con un plan quinquenal que preveía alcanzar a  los EEUU en la tasa de producción de carne. Esto llevó a muchísimos caballos, y entre ellos, a  ejemplares de pura raza ajal-teké, al matadero. Lo que se conoce como “la matanza de la  salchicha” llevó a que se calcule que en 1960, en Turkmenistán quedasen unas dos docenas de  sementales de pura raza junto con 200 yeguas de cría.

 

 Increíble medida si tenemos en cuenta que en esa época, el Ajal-teké Absent cosecharía el  primero de sus triunfos olímpicos, llevando a la doma clásica soviética a lo más alto.

 

 Con el cambio de política del gobierno, el control de la cría y selección se trasladó al Instituto  de Cría Caballar de la URSS (VNIIK). El Stud Book fue transferido allí, y el personal del  Instituto empezó a trabajar en las modernas regulaciones para la conservación de la raza. El  programa de cría de ajal tekés continuó. En 1978 se calcula que había en el mundo unos 1352  ejemplares. 

 

   

Yulduz

 

Gundogar

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